Parto en casa ¿que pasa si?





Esta entrada está extraída del blog BEBE A GO-GO











Al plantearse un parto en casa es posible que surjan muchas dudas relativas a la seguridad. Aunque los estudios muestran que los partos domiciliarios son al menos tan seguros como los hospitalarios, la mayoría de la gente a la que se comunica la decisión de recibir al bebé en casa harán una pregunta que comience con ¿y si….? Aquí hay algunas de los respuestas:


¿Y si el bebé viene con una o varias vueltas de cordón?

Más o menos uno de cada tres bebés nace con el cordón umbilical alrededor del cuello sin que ello suponga ningún problema. Puede estar enrollado con una, dos, tres vueltas o más. Aunque de un poco de miedo, normalmente no es una complicación grave, algunos bebés necesitan reanimación como frotarles la piel, darles aire con una bolsa y máscara u oxígeno, pero la mayoría están perfectamente. Sólo en casos excepcionales es algo más grave, tanto si el bebé nace en casa como si nace en el hospital, y la situación casi siempre se trata igual en ambos sitios .
Si el cordón está muy apretado, puede que la cabeza no descienda y haya signos de malestar fetal al apretarse el cordón durante las contracciones, cuando la cabeza es empujada hacia abajo. Las matronas que atienden partos en casa monitorean regularmente el latido fetal y si se encontraran signos de pérdida de bienestar fetal se procedería al traslado al hospital. Si hubiera una bradicardia continuada se procedería a realizar una cesárea.
De todas formas, en la mayoría de los casos, el cordón está lo suficientemente suelto para permitir al bebé nacer vaginalmente. Si el bebé no ha dado signos de sufrimiento durante la dilatación y la cabeza desciende, la situación se manejaría igual en casa o en el hospital – igualmente no habría tiempo para una cesárea si el bebé mostrara estos signos en los últimos diez minutos del parto. Cuando sale la cabeza, si el cordón está lo suficientemente suelto, la matrona lo desenvueve, o sujeta la cabeza cerca del perineo cuando sale el resto del cuerpo, y le hace un giro de manera que el bebé nazca a través del nudo del cordón. Si el cordón está muy apretado, es posible que se pince y se corte el cordón en cuanto salga la cabeza. Muchas matronas experimentadas aseguran de que casi nunca es necesario cortar el cordón en esta situación porque, cuando el útero se contrae y la barriga del bebé se mueve hacia abajo, el cordón se afloja.
Es mejor evitar el corte prematuro del cordón por dos razones. En primer lugar, si los hombros del bebé se atascan después de haber cortado el cordón, se quedaría sin oxígeno hasta que nazca. En segundo lugar, el corte del cordón deja al bebé sin una cantidad importante de su sangre que normalmente recibiría de la placenta a través del cordón durante los primeros minutos después del parto, lo que se relaciona con varios problemas, como un riesgo más elevado de anemia durante la infancia.
Si el bebé no nace en buenas condiciones, la matrona le reanimará, y los pasos que se siguen en casa, al menos en primera instancia, son los mismos que en el hospital (ver más abajo en “¿y si el bebé necesita reanimación?


¿Y si hay una distocia de hombros?

Distocia de hombros significa que la cabeza del bebé ha salido, pero los hombros se quedan atascados. Es una amenaza grave para el bebé, ya que no podrá respirar hasta que todo el cuerpo se encuentre fuera de la madre, porque los pulmones no tienen espacio para hincharse, y es posible que tampoco reciba oxígeno por el cordón, que puede estar comprimido. Es una situación difícil tanto si se da en el hospital como en casa.
Primero de todo hay que destacar que la distocia de hombros es más frecuente en los partos donde la mujer está reclinada sobre su espalda y sin libertad de movimientos. Cuando la madre puede elegir en qué posición parir, instintivamente elegirá, en casos de posible distocia, una posición asimétrica que permita que el bebé rote y facilite así el nacimiento. El uso de oxitocina sintética también aumenta el riesgo de distocia. Por tanto, hay muchos más casos de distocia en el hospital que en casa.
Por otra parte, las matronas que atienden en casa saben qué hacer en caso de distocia, y las maniobras que se pueden realizar para liberar el hombro atascado se pueden realizar tanto en los partos hospitalarios como en los domiciliarios. Normalmente consisten en cambiar a la mujer de posición. La maniobre de McRoberts, por ejemplo, consiste en tumbar a la muer de espaldas, con las rodillas flexionadas bajo las axilas mientras la matrona desatasca el hombro con la mano.








¿Y si el bebé necesita reanimación?

Las matronas que atienden partos en casa llevan equipos de reanimación a los nacimientos y están entrenadas para reanimar al bebé. La mayoría de los métodos de reanimación que se emplean en los hospitales están disponibles en casa también y, desde luego, todos los que es más probable necesitar tras un parto vaginal eutócico.
En los estudios se muestra que es más probable que los bebés necesiten reanimación cuando nacen en el hospital, esto se debe a varias causas: en primer lugar, en los partos domiciliarios la madre no suele recibir medicamentos para el dolor. La epidural y otros tipos de anestesia aumentan el riesgo de necesidad de reanimación. Por otra parte, en algunos hospitales todavía es frecuente el pinzamiento prematuro del cordón umbilical, lo que hace que el bebé necesite respirar con urgencia, ya que no recibe oxígeno a través del cordón umbilical.
“Reanimación” es un término que se da a diferentes medidas que se toman para ayudar o permitir que al recién nacido a que respire por sí mismo. Las formas más comunes incluyen:
Estimular al bebé frotando su piel vigorosamente.
Succionar la boca y nariz con una pera u otro artefacto para quitar la mucosidad o cualquier cosa que bloquee las vías respiratorias.
Dar aire u oxígeno al bebé mediante un ambú (una bolsa de aire y una máscara que se acciona manualmente) o por entubación, con una sonda que se pasa por la tráquea y puede estar conectada a un respirador.
Si la respiración del bebé se ve afectada por los opiáceos contra el dolor que haya tomado la madre, se puede administrar al bebé el medicamento Naloxona.
Succionar, la Naloxona, y ventilar con la máscara son todo intervenciones que se pueden realizar en casa. La entubación no se realiza en casa ya que el procedimiento es arriesgado y puede empeorar la situación respiratoria del bebé, pero sólo es necesaria en casos muy serios. Si se necesita reanimación durante un periodo de tiempo largo, la matrona utilizará la bolsa y máscara durante el translado al hospital. Hay estudios que muestran que la ventilación de aire al recién nacido es igual o más efectiva que la ventilación de oxígeno.



¿Y si quieres la epidural?

En casa no se puede poner la epidural, ya que se necesita un anestesista para ello. Además, la epidural conlleva muchos riesgos, por lo que si realmente la mujer desea usarla en un parto domiciliario debería ser transladada al hospital.
Hay varios puntos a tener en cuenta. En primer lugar el dolor en los partos en casa suele ser más manejable que en los partos hospitalarios, porque la mujer tiene libertad de movimiento e intimidad, lo que favorece la secreción de endorfinas que mitigan la sensación de dolor. Además en casa es más fácil para la mujer llevar a cabo otros métodos para sobrellevar el dolor, como acceso ininterrumpido al agua, vocalización, masaje, ambiente relajado…
Por otra parte, antes de usar la epidural hay que ser consciente de que ésta implica muchos riesgos: para la madre riesgo de hipotensión, temblores, incontinencia urinaria, picores, naúseas y vómitos, dolor de espalda y de cabeza postparto, fiebre y más raramente otros efectos secundarios más graves como convulsiones, parálisis o shock anafiláftico. Para el bebé hay riesgo de sufrimiento fetal, bradicardia, y dificulta el establecimiento de la lactancia, pudiendo ser causa de una succión desorganizada. Además el uso de la epidural favorece una serie de intervenciones, ya ya que frena las contracciones, lo que propicia el uso de oxitocina sintética, que aumenta el riesgo de sufrimiento fetal, con lo que sube el riesgo de cesárea…. Al emplear la anestesia la mujer deberá permanecer tumbara, lo que dificulta que el bebé baje y gire para colocarse bien, lo que genera la necesidad de nuevas intervenciones.



¿Y si necesitaras un parto instrumental (forceps, ventosa)?

Antiguamente se utilizaba a veces la instrumentalización en los partos domiciliarios, pero debido a los riesgos que esto conlleva para el bebé (heridas en el bebé, riesgo de distocia de hombro) y la madre (desgarro, hemorragia), este tipo de intervenciones no se realizan en casa.
Si se precisaran forceps o ventosas, por ejemplo por no progresión del parto, la madre tendría que ser trasladada al hospital. En ocasiones, tras llegar al hospital la madre da a luz en parto eutócico, mientras que otras veces necesita la instrumentalización. Normalmente no es una situación de emergencia, aunque sí es molesto e incómodo trasladarse a esas alturas del parto.



¿Y si se precisara una cesárea?

La inmensa mayoría de cesáreas no programadas se realizan por progreso insuficiente en el parto, una situación en la que ni la madre ni el bebé están en peligro inmediato. Si ese fuera el caso, la madre sería trasladada al hospital. Los partos planeados en el hospital muestran un número de cesáreas muy por encima de los partos planeados en casa. Esto es porque el estar entre extraños y el uso de epidural retrasa o frena en muchísimas ocasiones la dinámica de parto, llevando a una cesárea. Además, en los hospitales se tiende a forzar el proceso de parto, intentando acelerarlo o que siga unos patrones predeterminados de modo que, si la dilatación no se ajusta a ellos, se interviene aumentando así el riesgo de cesárea.
El término “cesárea de emergencia” puede ser confuso, porque en realidad significa que esa cesárea no estaba planeada al principio del parto, no hace alusión a si la madre o el bebé están en peligro inmediato. Lo que normalmente asusta es una cesárea de verdadera urgencia, en la que el bebé tiene que nacer inmediatamente, pero esto es muy raro en un parto de bajo riesgo donde se respeta todo el proceso. Aún así, puede suceder. Puede que el latido fetal indique a la matrona que el bebé está en serias dificultades, que el cordón esté muy apretado alrededor del cuello (aunque, como hemos, dicho, un tercio de bebés viene con vuelta al cuello y no da problemas), o que el cordón esté presionado dentro del útero. También la madre podría sangrar por un desprendimiento parcial de placenta o, muy raramente, por una ruptura uterina.
En una emergencia como ésta, la matrona llamaría inmediatamente a una ambulancia y se avisaría al hospital para que prepararan el quirófano y el equipo quirúrgico. El equipo de la ambulancia transladaría a la madre directamente a quirófano. Durante la espera, la matrona abriría una vía para facilitar que se ponga el gotero una vez en el hospital.
¿Cúanto tiempo llevaría transladar a la madre al hospital? Obviamente depende de la distancia hasta el hospital y del tráfico, pero incluso si el parto comenzó en el mismo hospital, preparar el quirófano y el material quirúrgico también lleva tiempo. Hay una tabla interesante en el estudio de Tuffnell et al que muestra los pasos que se siguen desde que se toma la decisión hasta el nacimiento en una operación de cesárea. Si estuvieras de parto y hubiese pérdida de bienestar fetal, te sorprendería cúanto tiempo se tarda en empezar a operar, y el tiempo que tardaría el cirujano en empezar.
En el Reino Unido, el objetivo es que la cesárea se realice a los 30 minutos de tomar la decisión, pero los estudios muestran que este objetivo normalmente no se cumple. Por ejemplo MacKenzie and Cooke (2001) descubrieron que en el hospital de Oxford, el tiempo entre decisión y nacimiento en las cesáreas de emergencia estaba en 42.9 minutos.
Es inevitable que el traslado desde casa para la cesárea de emergencia requerirá más tiempo que en los partos hospitalarios pero, dependiendo de lo largo que sea el traslado, la diferencia no será tan grande como se podría esperar.
El asunto principal es que en los partos domiciliarios, que son de bajo riesgo, y sin intervenciones que aumenten ese riesgo, como inducción o uso de medicamentos, las posibilidades de necesitar una cesárea de emergencia son realmente muy bajas.



Y si tienes placenta retenida o hemorragia post-parto?

Las matronas que atienden partos en casa llevan a los nacimientos los mismos medicamentos que se usan en el hospital para expulsar la placenta y para parar una hemorragia, como la oxitocina sintética o el metergin. Si aun con estas medidas, la hemorragia no se controlara, se llamaría a una ambulancia para el traslado al hospital mientras se toman otras medidas para las cuales la matrona también está preparada, como poner suero.
En cualquier caso, el riesgo de una hemorragia post-parto es menor en los partos domiciliarios, ya que las hemorragias son a veces causadas por los procedimientos empleados en el hospital.


¿Y si hay un prolapso de cordón?

El prolapso de cordón es una situación rarísima pero muy grave, que consiste en que cuando el cordón umbilical sale del útero antes que bebé y se puede sentir en la vagina. Cuando la cabeza del bebé desciende presiona el cordón y se restringe el aporte de oxígeno. Hay mucho más riesgo de prolapso de cordón umbilical cuando se ha dado una rotura de membranas prematura.
Normalmente se requiere una cesárea de emergencia. Si esta situación se diera en casa, la matrona indicaría a la madre que se pusiera a cuatro patas con la cabeza más baja que el resto del cuerpo para alivir la presión de la cervix y del cordón. Es posible que la matrona tuviera que mantener una mano dentro de la vagina, manteniendo la cabeza del bebé encima del cordón, mientras se espera a que llegue la ambulancia o durante el traslado al hospital. Sería una visión interesante para los vecinos, pero podría salvar la vida del bebé. En cualquier caso, este es un caso en que cualquier demora puede ser fatal y en el que, sin duda, el hospital es el mejor sitio para estar. El asunto es ¿qué probabilidades hay de que ocurra un prolapso de cordón?
El prolapso es una complicación que puede ser fatal tanto en casa como en el hospital. En el estudio National Birthday Trust Fund de partos en casa en el Reino Unido se buscaron casos de prolapso de cordón. De un total de 10,695 mujeres, ocurrió un prolapso. Los autores detallan que esta situación normalmente se da en 1 de cada 900 nacimientos, pero es mucho más probable en algunas categorías de alto riesgo: presentación de nalgas o transversa, bebés pequeños, polihidramnios… son tipos de partos que se descartan para ser domiciliarios y se atienden en el hospital.



Y si el bebé muere? ¿Cómo te sentirás entonces?

Hay bebés que mueren durante partos en casa, también hay bebés que mueren en partos en el hospital. Los estudios serios muestran la misma probabilidad de muerte perinatal en partos domiciliarios y hospitalarios. La muerte puede deberse a anomalías congénitas o a cosas que podrían haber pasado en cualquier lugar.
En rarísimas ocasiones un bebé muere en un parto domiciliario en una situación en la que podría haber sobrevivido en un parto hospitalario. Quizá en una cesárea de verdadera emergencia con un traslado dificultoso. Pero la situación contraria también se da, hay bebés que mueren en partos hospitalarios cuando podrían haber sobrevivido si hubieran nacido en su casa. Esto podría pasar por dificultades respiratorias tras una cesárea, una infección adquirida en el hospital, traumatismos de un parto instrumental, reacción a los medicamentos que tomó la madre o lesiones provenientes de la inducción.
La mayoría de las veces no se puede saber si en un sitio o en otro el resultado habría sido diferente. Lo que sí se puede hacer es mirar a los resultados en cifras de los estudios que comparan partos en casa y partos hospitalarios, y la realidad es que los expertos coinciden en que en los partos en casa no hay más probabilidad de que el bebé muera, pero sí mucho menos riesgo de que la madre o el bebé sean sometidos a intervenciones dañinas y no deseadas.




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